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Quien no conoce los Pirineos Atlánticos nada sabe de
unos tesoros que pueden cambiar la vida. Encontrará
aquí unos lugares y un espíritu que marcan la
imaginación. Desde el País Vasco hasta el Béarn,
desde el mar hasta la sierra, podrá realizar todos
sus sueños de libertad. Hay tantas cosas por ver,
conocer o experimentar que necesitará varias etapas.
Disfrute pues nuestros establecimientos situados en
todo el territorio para reanudar con su ser interior
y también para recaudar en nuestros hoteles y
restaurantes, las mejores informaciones sobre los
tesoros a descubrir.
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El Tren
de Artouste
Este
trenecito, el más alto de Europa, fue creado en 1924
para acceder al pantano de Artouste. Hoy día, nos
ofrece una excursión completa de 2 horas y media,
fácil, mágica, para grandes y pequeños, por unos
magníficos panoramas de montaña.
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Les grottes de Sare
Las cuevas de Sare
Se remontan a 45 000 años. Se formaron gracias al
agua que pasa por grietas en rocas calcáreas donde
disuelve la caliza hasta que se formen las cuevas.
Los hombres prehistóricos iban allá para
resguardarse del mal tiempo y para comer. Utilizaban
silex para encender hogueras y alumbrarse. |
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El Zoo
de Asson
En un marco
exótico, el zoo presenta interesantes colecciones de
mamíferos (primates, felinos, kanguros, antílopes) y
aves (flamencos, ibis, loros, cálaos), sean más de
500 animales, 200 de ellos en libertad.
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El Museo
del mar de Biarritz
Frente
a la roca de la Virgen, en un panorama excepcional y
con fondo de arquitectura art déco, el Museo del Mar
le invita a visitar algunos medios submarinos de
manera animada y original.
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La Casa
de Arnaga
Edmond
Rostand llegó aquí en el año 1900 para cuidarse de
una pleuresia e, inmediatamente, decidió instalarse
en Cambo Les Bains. En 1903 mandó edificar una
suntuosa mansión, Arnaga; las obras finalizaron en
1906. Decorado por numerosos artistas famosos, la
casa abre puertas y ventanas sobre unos espléndidos
jardines.
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El
Castillo de Pau
Probablemente
fuese antes del s. XI cuando fue levantada la
primera fortificación de madera sobre un espolón
rocoso situado entre el “Gave” (río de montaña) de
Pau, y uno de sus afluentes, el Hédas. Se suele
decir que, en lengua occitana, Pau significa
empalizada de estacas.
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El tren
de la Rhune
El trenecito
le llevará hasta la cumbre de la Rhune, à 905 m de
altitud. Este auténtico tren de cremallera de
madera, construido en 1924, le permitirá descubrir
en 35 minutos, a 8 km por hora, el panorama más
espléndido de la región (dotado de 3 estrellas en la
guía verde Michelín).
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Las
Cuevas de Betharram
La Cueva fue
descubierta en 1810 y fue una de las primeras
abiertas al público. Ya en 1880, los Ingleses
residentes en Pau solían aventurarse en ella,
guiados por el molinero Losbats de Lestelle
Bétharram. En 1903, después de unos cuantos años de
obras, Léon Ross, artista y uno de los primeros
fotógrafos de los Pirineos, las abrió al público,
electrificándolas a seguido, permitiendo así a los
vecinos del lugar, beneficarse de aquella nueva
comodidad: la luz.
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El Museo
del Chocolate de Biarritz
Este museo
revela la historia y los secretos de fabricación del
chocolate a través de una visita convivial amenizada
con numerosas anécdotas. Herramientas antiguas,
colecciones de moldes, objetos diversos, carteles de
aquella época…
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La
Féérie gourmande (Las Hadas del sabor)
Erase una vez
la encantadora aldea de Uzos, al pie de las laderas
de Jurançon y en las cercanías de Pau. Fue allí
donde Francis MIOT puso sus calderos a calentar,
reuniendo en un amplio espacio sus talleres de
mermeladas, de bombones y de chocolates, sin olvidar
el Museo de las Artes Dulces al que el creador
dedicó más de 15 años de investigaciones. Descubrirá
aquí numerosas especialidades y en particular, las
famosas “Coucougnettes du Vert Galan” (las bolitas
del Rey Verde Galante), una especialidad de Pau
galardonada con el premio del Mejor Bombón de
Francia.
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En
Pirineos Atlánticos, la cultura es un arte de vida.
El Béarn y el País Vasco le invitan a compartir la
autenticidad de sus tradiciones. Prepárese a unos
encuentros inolvidables… y deje libre curso al
despertar de sus sentidos.
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